miércoles, 23 de abril de 2014

Derroche de fe la tarde del Viernes Santo

Eso es lo que si vivió la tarde del Viernes Santo en las calles y plazas de Alcalá. A las siete de la tarde daba comienzo en la iglesia de San Juan el acto de las Siete Palabras. Para apenas media hora después ponerse en las calles su cortejo, aunque desde momentos antes el Cristo de la Salud ya esperaba sobre su paso a costal, exornado con una vegetación muy silvestre, la hora de que los acordes comenzaran a sonar y sus costaleros a caminar.

Siempre de frente y sobre los pies, esquivando farolas y balcones bajaba el Señor de San Juan la calle Veracruz para encontrarse con su madre, Nuestra Señora de las Angustias. Un encuentro que tenía detrás muchas horas de reuniones de ambas cofradías, tanto con sus respectivas Juntas de Gobierno como de forma conjunta. Poco a poco salia por su ajustada puerta la Virgen de las Angustias, en un monte de claveles rojo, con su hijo en las manos y la cruz con el sudario a sus espaldas. Para andar tan solo un puñado de metros y encontrarse con su hijo.

Centenares de alcalainos se daban cita en las calles Veracruz y Angustias, para disfrutar de ese mágico momento donde estas cofradías se encontraban años después. Lágrimas, emociones, sentimientos, oraciones... se pudieron ver ante el Cristo de la Salud y la Virgen de las Angustias en esos instantes en que Madre e Hijo estaban frente a frente.

Proseguían los cortejos uno tras otro, momento especial cuando llegó el Cristo de la Salud al Convento de las Reverendas Madres Dominicas, donde desde su ventana comenzó el rezo de un Padre Nuestro que se hizo extendible a todos los cofrades que en el Llanillo se daban cita, momento de adentrarse a las callejuelas del Ayuntamiento, que esperaba con la iluminación de la plaza medio apagada, para realzar la elegancia del momento. Y de la misma forma tras Él, la Virgen de las Angustias. Poco a poco llegaba otro momento culmen. La despedida de las dos hermandes, que se recuperaba tras muchos años de ausencia.

La Virgen de las Angustias se acercaba poco a poco al Cristo de la Salud que esperaba en la calle Real, a la altura de la calle Martínez Montañés, más del millar de cofrades se daban cita en ese punto del recorrido. Llegaba la Reina de Santo Domingo al son de la marcha "Reina de las Mercedes, Señora de Santa María". Y el Cristo de la Salud esperaba allí para ver por última vez a su Madre, hasta el próximo año. Despidiéndose a los sones de la marcha "Pescador de Hombres" que fue también cantada por su Agrupación Musical y los allí presentes.

Cada hermandad retomaba su camino de vuelta unos por la calle Real y Rosario camino de San Juan otros por Martínez Montañés y Veracruz, camino de las Angustias. Una vuelta tranquila disfrutando del trabajo realizado y vivido. Pasada la media noche ambos titulares llegaban a sus templos arropados por los sones de sus Agrupaciones Musicales, nazarenos, costaleros y cofrades en general que los acompañaban.

En definitiva un derroche de fe, con calles que eran manantiales de fervor y donde solo lloraron los ojos de muchos, por ver al fin sus titulares en las calles y en una procesión de primera categoría, como la que vivimos. 

martes, 22 de abril de 2014

Gallardete, Ecce-Homo y Dulce Nombre son quienes hacen grande la mañana del Viernes Santo

 La mañana del Viernes Santo es sin duda alguna la jornada en que más imágenes encontramos en nuestras calles. El "Gallardete de Jesús", lámina del Ecce-Homo, Cristo de la Expiración, Nuestro Padre Jesús Nazareno, Mujer Verónica, San Juan y la Virgen del Rosario discurren por las calles Real, Rosario, Veracruz y Carrera de las Mercedes.

Bien temprano, aún con la luna por testigo los tambores roncos y las trompetas del Ecce-Homo paseaban por las calles de Alcalá, rindiendo honores a sus titulares así como al Ecce-Homo de la calle Rosa.

Y poco después de las nueve de la mañana, la Mujer Verónica, partía desde su ermita, llevada por sus costaleras, al encuentro con Jesús Nazareno, para en su camino de sufrimiento con la cruz limpiarle la cara. También el "Gallardete de Jesús" salía desde la calle Fuente Nueva para dirigirse a Consolación y allí abrir la mañana del Viernes Santo alcalaino. Una hermandad que vuelve a tomar fuerza y una mayor presencia de nazarenos y penitentes en sus filas se hace notar en estos últimos años. Hecho sin duda alguna del que nos alegramos, puesto que de siempre ha sido esta hermandad una de las que llevaban mayor número de fieles en sus filas.

Le seguía el escuadrón de soldados del Ecce-Homo, colorista como siempre en la mañana del Viernes Santo y con las representaciones de los "pasos" en las esquinas. Además de la lámina del Señor del Ecce-Homo acompañaba como en los últimos años el Cristo de la Expiración, con el que escenifican el momento de la lanzada de Longinos. Y entre todos ellos Judas Iscariote o como popularmente lo conocemos, Juillas, corriendo de un lado para otro, arrepentido de la Venta del Señor y con sus trifulcas con los soldados.

Siguiendo el cortejo llegaba Nuestro Padre Jesús Nazareno, con varias novedades, la principal y más destacada, encontrarlo con la túnica lisa, con la que solemos verlo en su camarín. Algo que dio un nuevo aire al Viernes Santo alcalaino y quedaba realmente bien, puesto que se movía la misma al andar de sus costaleros dando un realismo mucho mayor a esta escena. Un paso decorado con claveles rojos y lirios, simulando así un calvario. Además sobre el paso la imagen de un Niño Jesús de Pasión, que recordamos fue bendecido durante los cultos de esta Real Cofradía el pasado mes de marzo. Era tradición antaño que los costaleros llevasen en el paso un Niño Jesús, similar a este, y es por ello que se ha querido recuperar.

Siguiendo a Jesús los Apóstoles con diferentes símbolos de la pasión de Cristo. San Juan señalando con el dedo el camino de Jesús y la Mujer Verónica, ya con su paño mostrando el rostro de Jesús después de haberle limpiado su divina faz. Musicalmente, como no puede ser de otra forma la AM Dulce Nombre de Jesús que una vez más dejaron un buen sabor de boca del trabajo realizado durante todo el año.

Y por último la Madre de Dios del Rosario, esta dolorosa bajo palio, que se encuentra habitualmente en el convento de las Trinitarias, en la Fuente del Rey, vuelve cada Viernes Santo a Alcalá, para acompañar a su hijo que carga nuestra pesada cruz.

Humildad y recogimiento en la noche del Jueves Santo




Los tambores roncos y las trompetas del Ecce-Homo pregonaron un año más la suerte que iba a correr el Señor. A las 21,00 h, puntual sobre el reloj y el programa, arrancaba desde Consolación el cortejo de la procesión encabezado por la cruz guía de la Hermandad de la Humildad con un Compás de Consolación lleno de gente.



Tras ella, los Apóstoles portaban su mesa en su recreación de la Última cena, acompañados de sus discípulos y su cruz, este año adornada con unas bandas como antaño. Los romanos del Ecce-Homo junto con el gallardete y el cuadro del Señor de la Columna pregonaban la muerte del señor y el Señor de la Humildad junto a su madre, la Virgen de los Dolores, salían a las calles alcalaínas acompañados por los sones de la AM Dulce Nombre de Jesús.

Uno de los momentos de más recogimiento de la estación de penitencia sucedía cuando la procesión entraba en la estrechez de la calle Llana, mientras resonaban de fondo los tambores del Ecce-Homo. La calle de los Caños, con las incomparables vistas de fondo del Castillo de la Mota y la Iglesia Mayor Abacial, revestía de fuerza el desfile procesional.


Al final de la calle, en la confluencia con la calle Álamos y la acera del Paseo y Fuente de los Álamos, la gente se agolpaba en este punto que se ha convertido en referencia en las procesiones que pasan por estas calles como también se pudo ver en el desfile del domingo de ramos y en años anteriores cuando la procesión del Viernes Santo tarde también pasaba por ahí. Tras este punto, el paso por tribuna con levantás en honor a la Agrupación por esta nueva iniciativa, la procesión encaraba la vuelta a su templo, acompañada en todo momento hasta su encierro por un buen número de fieles.

lunes, 21 de abril de 2014

El año de las estampas

Las estampas se han hecho un poco más de hueco en nuestra Semana Santa y este año muchos nazarenos, costaleros, capataces, hermanos mayores... repartían algunas como las que vemos en esta imagen, precioso recuerdo sin duda para todos los cofrades.

Se ha notado un poco la presencia de la empresa Impresiones Cofrades que con importante presencia en Alcalá, han realizado además estampas para otros puntos de Andalucía y España.

Pleno de Hermandades y Cofradías en las calles de Alcalá

Brilló el sol desde el Domingo de Ramos hasta el Viernes Santo, y por tanto han podido ser muchos y grandes los momentos que hemos vivido que de seguro solo podrán quedar en nuestra retina.

Ese Domingo de Ramos, cuando disfrutamos de un nuevo horario y ver la Borriquilla y su Madre, Ntra Sra de la Estrella, con el ocaso de la tarde discurriendo por nuestras calles más céntricas. A lo que se añadía la novedad de la primera salida de la Virgen de la Estrella, seguro que fue un momento para la historia alcalaina. Quién sabe, cuantos años deberemos esperar para ver una imagen nueva en nuestras calles.

Un Lunes Santo, cargado de ilusión, trabajo y sentimientos, pero por los más pequeños en esta ocasión, en su extraordinaria representación del Vía Crucis.

La Oración y la Esperanza se fusionaron el Martes Santo, esa procesión que recorre algunas de las calles del barrio de la Tejuela pudimos disfrutarla al fin de forma plena, sin recorridos cortos y sin sobre saltos.

Un río de fe, eso era lo que el Miércoles Santo, en la fortaleza de la Mota y con el Cristo de la Salud como protagonista pudimos disfrutar. La fe entre los alcalainos venció al fútbol, que prefirieron acompañar al Señor de Alcalá.

El color rojo de Humildad y Dolores, fueron los más destacados de nuestro Jueves Santo. Junto a la mesa de los Apóstoles y la lámina y gallardete de Jesús de la Columna fueron muchas las imágenes de esa Semana Santa clásica de Alcalá las que se pudieron disfrutar.

Que se puede decir de esa mañana del Viernes Santo, con el Gallardete de Jesús, Ecce-Homo y Dulce Nombre de Jesús con sus cuatro pasos, Jesús Nazareno, San Juan, Mujer Verónica y Virgen del Rosario,. Las representaciones de los pasos de los escuadrones del Ecce-Homo con Juillas nuevamente hacían del disfrute de muchos con esa Semana Santa tan arraigada entre nosotros.

Y por la tarde, por fin disfrutamos del Cristo de la Salud y la Virgen de las Angustias, tras años de lluvia y desavenencias climáticas, multitudinario encuentro y despedida, quedó demostrado que Alcalá quería nuevamente ver estas dos grandes hermandades en la calle y así fue.

Las cadenas arrastrando por los adoquines del centro y el sonido de un tambor ronco fueron lo único que escuchamos en la madrugada del Sábado Santo, Cristo Yacente era llevado al sepulcro con la Soledad de Nuestra Señora tras Él.

Todo esto para resucitar al tercer día en El Salvador, pena que este año no pudimos verlo en la calle, porque si que tuvo que quedarse en el templo.

Ahora nos toca terminar los resúmenes que por tiempo no dio tiempo así como sacar nuevas imágenes y vídeos, para dentro de lo que podamos recordemos todos esos grandes momentos, aunque los mejores han de quedar en nuestra mente.